Con certeza te juzgué y hablé con palabras dignas de un clón, solo con el estéril fín de agradarte.
Con certeza te imaginé luego, y encontre más que el estúpido juicio vacio de razón y sentido que expresé.
Con certeza te imagino juzgándome por la osadía de hablarte con formalidad y poesía en tiempos de pestilente vulgaridad, antes habiendo abusado de la que triste gobierna estos días.
Ahora pido, por favor, imagíname sin juzgarme, básate en el contenido de mis dichos, no sus formas, que no son tales de mi cotidiano, solo de mi poético, y con certeza encontrarás las dimensiones de un abismo; inerte de gravedad; vacio de caidas; cortejado por el simple vuelo.
Un constante aleteo de agudos sentidos múltiples manteniéndose a flote en el innumerable oceano púrpura, donde nadarán los más puros deleites eternos, al cabo de la conjunción de nuestras almas LIBRES DE JUICIO.
Por Ignacio Olivero
No hay comentarios:
Publicar un comentario