viernes, 31 de diciembre de 2010

Trato de ver a través de la cerradura
quiero ver la luz que irradia dentro,
por debajo ilumina el tapete de bienvenida
y dá calor a mis pies desnudos parados en él.
Al posar mi oido más ducho en la madera
se oyen del interior cuerdas armonizadas,
de las más hermosas melodias, inimaginables,
parecen inspirar a todas las flores adentro,

porque ninguna puerta podría ocultar jamás
el aroma a jardín divino que emana tras esta.
Semejante belleza me dejó sediento de vida, entonces,
de repente, la felina boca de la aldaba brotó
la más clara agua, cual fluyo hacia mi boca.
Sabía a pureza y a verdad, a amor, a luz.
Me empape en ella y comprendí...
Estaba posado frente a la puerta de entrada
del Ser.

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