-Vivimos en un universo tan hostil, que nos enseña con dolor y nos relaja con júbilo y deleites impredecibles e inimaginables-
Me regocijé con tu mirada, firme y dulce, plena, siempre iluminando mis noches de estrellas fugaces, rocas simplemente cruzando la atmósfera brindándonos una vez más el espectáculo de la naturaleza del todo.
Comprendo a Cyrano y su pasión por tu presencia, pasmado ante tu esplendor inspirástele líricas infinitas repletas de pasión, sensibilidad y verborragia, tanto como a mi. Claro que el mio vocabulario no alcanzará al de Bergerac ni aún cuando tu luz irradie con más fuerza, pero hago lo que puedo, y es alegría en mi rostro el rubor en el tuyo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario