miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡He bajado de la luna!

Ayer te vi, no reflejabas toda la luz que te embellece periodicamente porque recién despertabas de tu diurno sueño. Rozando un beso a la mejilla izquierda del horizonte, te vi ruborizarte de color ambar, tu aura estilizante circundando la golpeada figura que posees.


-Vivimos en un universo tan hostil, que nos enseña con dolor y nos relaja con júbilo y deleites impredecibles e inimaginables-


Me regocijé con tu mirada, firme y dulce, plena, siempre iluminando mis noches de estrellas fugaces, rocas simplemente cruzando la atmósfera brindándonos una vez más el espectáculo de la naturaleza del todo.

Comprendo a Cyrano y su pasión por tu presencia, pasmado ante tu esplendor inspirástele líricas infinitas repletas de pasión, sensibilidad y verborragia, tanto como a mi. Claro que el mio vocabulario no alcanzará al de Bergerac ni aún cuando tu luz irradie con más fuerza, pero hago lo que puedo, y es alegría en mi rostro el rubor en el tuyo.

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