lunes, 6 de diciembre de 2010

Suave y dulce el alma encarnada en forma de mujer, como la frutilla en el postre, con gracia como la de pimienta en las salsas, libre como el aire puro del interior lejano a las ciudades, lista como los camuflajes de la naturaleza. Que me haga sentir que no existen los acordes menores, que no hay ya más intervalos de semi-tono o 5tas disminuidas. Que me pruebe que las lágrimas pertenecen al pasado y me demuestre que todo se vence con un beso y todo se logra con un abrazo. Su sonrisa recordar cuando no esté y al Ella volver verla brillar en cualquiera de sus movimientos. Sus pies marcar el ritmo de mi corazón al caminar y sus ojos encender los mios en fuego pasional digno de ser.
"Paseemos en bicicleta de la mano olvidando el nervioso tráfico que nos rodeará por toda esta vida que nos unirá y nos enseñará a amar sin pretender nada a cambio. Que nos obligue a cocinar, a trabajar, a mudar, a correr, a firmar, a entregarnos a lo que una vez creimos equivocado, en el nombre del amor, que nada de esto nos importe. Que el orgullo se disipe y que no haya juez ni jurado, ni culpable ni acusado, ¡ya no habra victimas!."
Figurativamente sentado por tí, figurativamente espero.

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